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En un rincón de Huelva, cerca de Gibraleón, se esconde un tesoro que guarda una estrecha relación con el municipio barbateño. Escondida en el interior de la conocida finca ‘La Condesa’, antes de llegar en la carretera que une Huelva con Gibraleón, se encuentra la ermita privada del Conde de Barbate.

La preciosa y desconocida ermita pertenecía a los condes de Barbate, Serafín Romeu Fagés y Doña María Sebastiana Limón Caballero.

Cubierta de tejas curvas y con una torre octogonal que la preside, el verdadero protagonismo lo tiene la portada. Arco de medio punto y una maravillosa cerámica vidriada que recrea en azulejos una “Sagrada Familia del pajarito” de Murillo. Es un trabajo cerámico de la empresa sevillana Mensaque Rodríguez que puede datarse entre las décadas de 1940 y 1950.

La arquitectura de la ermita tiene una gran conexión con dos edificios: la iglesia Nuestra Señora de Lourdes, en Punta Umbría, y el Instituto Rábida, en Huelva, dos trabajos del gran arquitecto José María Pérez Carasa, por lo que no sería descabellado atribuirle su construcción.

El I conde de Barbate fue Serafín Romeu Fages, que obtuvo tal título nobiliario en 1922 por un real Decreto firmado por el rey Alfonso XIII. Su denominación hace referencia a la localidad gaditana de Barbate, ya que tanto él como su padre, Serafín Romeu Portas, fueron grandes impulsores del desarrollo de dicha localidad.

Hizo bastante mérito, principalmente económico, para conseguir tal título. Para la conquista de Marruecos, que había sido sustituido como expansión colonial ante la pérdida de Cuba, Filipinas y Puerto Rico, donó a los soldados españoles conservas y salazones por un valor de 250.000 pesetas de la época.

En Barbate es el impulsor de su gran desarrollo en la primera mitad del siglo XX gracias al impulso de las almadrabas, construyendo varios edificios como el Pósito y adoquinado varias calles. En Casas Viejas contribuyó a financiar la construcción de la iglesia. Propietario de numerosas almadrabas, fue noble (por enlace de su ahijada con Martínez Campos, Barbate-Viesca), monárquico, liberal, banquero, empresario y político, también diputado a Cortes.

Según el historiador Antonio Aragón, la condesa provenía de una familia acaudalada dentro de la industria minera de Huelva. En su momento la condesa fue nombrada hija predilecta de la localidad andevaleña, ya que realizó muchas aportaciones económicas, principalmente en el ámbito religioso.

Parece ser que a principios del pasado siglo la condesa de Barbate adquirió los terrenos y la vivienda a Wilhelm Sundheim, personaje ligado a la minería onubense y al ferrocarril, y muy conocido en la Huelva de finales del siglo XIX.

En este vídeo se puede ver algunas imágenes de la misma: